Ventajas de las calderas de condensación para suelo radiante
Como has visto, nosotros te recomendamos optar por una caldera de condensación para proveer de energía a tu suelo radiante. Pero, ¿por qué es esta la mejor opción?
Te explicamos las ventajas de elegir una caldera de condensación para suelo radiante a continuación:
- Consigues un gran ahorro energético. De hecho, si combinamos ambos sistemas, podemos estar hablando de un 25 o 30% menos del consumo habitual que tiene la vivienda. Algo que va a terminar repercutiendo en nuestra factura de la luz, generando un ahorro considerable en la misma.
- Más respetuosas con el Medio Ambiente. A pesar de que las calderas de condensación no son un sistema de energía renovable, sí que es una energía más limpia que la que nos ofrecen otro tipo como puedan ser las calderas de gas. Si a esto le unimos que el suelo radiante, si es una renovable podemos conseguir proteger nuestra naturaleza.
- Conseguimos una rentabilidad a corto plazo. La inversión que debemos realizar a la hora de comprar un sistema combinado de este tipo puede amortizarse en un periodo relativamente corto de tiempo gracias a que vamos a conseguir bajar el importe de nuestras facturas.
- Bajo consumo en lo que se refiere a su eficiencia. Por último, también es importante tener en cuenta que se trata de un sistema que puede ofrecernos una alta potencia calorífica con un consumo muy bajo, por lo que podremos tener encendida la calefacción todas las horas que sean necesarias.
En definitiva, a pesar de que el suelo radiante puede combinarse con muchos sistemas a la hora de proporcionarle energía para su correcto funcionamiento, lo cierto es que las calderas de condensación son una de las mejores opciones.
Uno de los mejores sistema de calderas para usar con suelo radiante es la caldera por condensación.
Esperamos que este artículo te haya resultado útil para aclarar las dudas al respecto y, si tienes cualquier otra consulta, ¡no dudes en ponerte en contacto con nosotros!
En resumen: puntos críticos que no debes pasar por alto
Además de optar por una caldera de condensación (exigida por la normativa ErP vigente), en suelo radiante es clave revisar estos aspectos para evitar averías y mantener el rendimiento:
Intercambiador primario. Prioriza acero inoxidable frente a aluminio-silicio en trabajos a baja temperatura: es menos sensible a lodos y a variaciones de pH y suele ofrecer mayor resistencia a la corrosión. Si eliges aluminio, extrema el control químico (pH, dureza) y usa inhibidor según fabricante.
Este tipo de calderas con quemadores de aluminio silicio puede tender a crean incrustaciones en elementos de la instalación como válvulas o intercambiadores. Por este motivo es necesario extremar el control.
Limpieza del circuito (flush). Si vas a sustituir la caldera o la instalación tiene varios años, realiza un lavado químico y enjuague del suelo radiante para eliminar lodos y partículas antes de arrancar la nueva caldera. Como referencia, conviene planificarlo cada 5–6 años o cuando aparezcan síntomas (zonas frías, ruidos, agua oscura al purgar).
Filtrado continuo. Instala un filtro magnético/separador de lodos en el retorno de calefacción: retiene óxidos y magnetita que dañan el intercambiador y obstruyen colectores y anillos. Requiere purga/mantenimiento periódico.
Calidad del agua. Minimiza aportes de agua nueva, usa inhibidor cuando proceda y mantén pH/conductividad dentro de rangos recomendados por el fabricante de la caldera y del suelo radiante.
En este sentido el resultado final será menos obstrucciones, mejor rendimiento sostenido, mayor vida útil tanto de la caldera como del propio suelo radiante.