Suelos de madera
La madera es uno de los materiales que más se suele utilizar para colocar en el suelo de una vivienda por varios motivos. En primer lugar, es muy agradable al tacto y además queda estéticamente muy bonito, pero también es relativamente sencillo de mantener.
No obstante, a la hora de elegir este material para combinarlo con un sistema de suelo radiante, debemos tener especial cuidado porque tiene una alta capacidad aislante, algo que puede entorpecer el buen funcionamiento del mismo.
Por eso, si quieres emplear un suelo de madera, debes elegir alguno cuya densidad no sea elevada para que así no se produzca un gran aislamiento y conduzca bien el calor. En este sentido la tarima flotante y el suelo radiante son compatibles en prácticamente cualquier tipo de instalación.
Suelos de cerámica
Si tenemos que decidir cuál es el mejor suelo para suelo radiante, los pavimentos cerámicos son ideales para este sistema. Principalmente, porque tienen una gran conductividad térmica que permite que el calor se distribuya de manera homogénea por toda la vivienda.
Estos materiales, además, tienen la gran ventaja de que son capaces de mantener la temperatura durante mucho más tiempo. Esta característica nos permite disfrutar del calor aun cuando hayamos apagado la calefacción, por lo que hace que podamos ahorrar energía.
Además, pueden llegar a calentar a una temperatura de hasta 29 °C, por lo que su rendimiento es mayor que el de otro tipo de pavimentos. En definitiva, una de las mejores opciones para instalar tu suelo radiante.
Suelos laminados
En tercer lugar, tenemos los suelos laminados, que son aquellos que imitan a la madera pero han sido fabricados con materiales compactos.
Estos suelos son más duros y menos flexibles que los realizados con madera tradicional, lo que les hace más adecuados para la instalación de suelo radiante. Si bien es cierto que es importante consultar las especificaciones del fabricante antes de elegir uno en concreto.
Además, también debemos recordar que es crucial elegir suelos laminados delgados, ya que de esta forma se conducirá mejor el calor.
Suelos vinílicos
Finalmente, queremos enseñarte un último tipo de suelo que cada vez está teniendo mayor aceptación por parte de los consumidores: los suelos vinílicos.
Lejos de lo que se pueda pensar, este tipo de suelos no tienen nada que ver con los que se instalaban antiguamente. De hecho, las nuevas generaciones de suelos vinílicos ofrecen grandes prestaciones y tienen un aspecto estético muy atractivo.
La gran ventaja de estos suelos es, precisamente, que podemos encontrar un amplio abanico de opciones en el mercado que encajen estéticamente con la decoración de nuestra vivienda.